¿Vivimos con más de lo que necesitamos?

Es relativo hablar de, pero sobre todo saber, lo que uno necesita o no necesita.

Necesidad, en una de las acepciones de la RAE, es “aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir”

Maslow clasificó las necesidades básicas en las siguientes: fisiológicas, de seguridad, de afiliación o pertenencia, de reconocimiento o estima, del ser o autorealización.

Sería un error pensar que sólo necesitamos cubrir nuestras necesidades fisiológicas. Hasta algunos animales tienen otras necesidades más allá de éstas, como la de pertenencia o seguridad.

Mucho escuchamos y decimos que vivimos con más de lo que necesitamos. Depende de cómo se mire. Mi punto de vista es que las necesidades siempre han sido las mismas, pero hay dos puntos a tener en cuenta:

Por una parte, cuando no tenemos cubiertas las necesidades fisiológicas, las de pura supervivencia, es difícil que a nuestro cerebro aún le queden recursos o energía para ocuparse de cubrir otro tipo de necesidades. Desde esta base, podemos entender que en épocas o culturas donde escaseaban o escasean los recursos para alimentarse, las necesidades que van dirigidas al desarrollo personal y no a la supervivencia, quedan en un segundo plano. Esto no significa que en la persona no existan.

Por otra parte, el secreto está en cómo cubrimos esas necesidades. A día de hoy en nuestra sociedad existen multitud de estímulos, de productos, de servicios, que pretenden cubrir nuestras necesidades. Cada uno es libre de cubrirlas como quiera, y pueda. El problema es que a veces perdemos de vista la necesidad básica, como tal. Si me compro unos zapatos, ¿es por que los necesito para vestirme, o porque los necesito para pertenecer a un grupo? ¿por qué creo que con ellos voy a sentirme mejor de cara a otros o a mi mismo, de manera que así mi estima va a aumentar? ¿es porque los zapatos son mi pasión y realmente disfruto con ellos? Juicios aparte, cada uno conoce su necesidad, lo importante es ser sincero con uno mismo y poder descubrir cómo uno cubre sus necesidades, si es el camino correcto para uno mismo y pasar por el filtro de la razón lo que de inicio puede parecernos una necesidad.

Hablo de zapatos, por poner un ejemplo. Podemos hablar también de alimentación, de pareja, de amistades, de servicios, de ideas… Lo importante es preguntarse sinceramente, ¿esto es lo correcto para mí? Si la respuesta es sí, adelante, cubre tu necesidad, ¡es fundamental!

 

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