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¿Cuánto dices “no”? Fija tus límites

¿Cuántas veces terminamos diciendo “sí” cuando queríamos decir “no”? ¿Cómo nos sentimos cuando esto ocurre?

Nos puede producir mucho estrés emocional esta situacion por no mantenerse a lo que uno quería y/o necesitaba, por sentir  que no estamos llegando o por pensar que no cumplimos expectativas que los demás tienen puestas en nosotros. Cualquiera que sea el caso, esto nos lleva a poner la atención en la asertividad. A mirarnos y realmente ver cómo somos de asertivos y sobre todo, cuánto de lo que uno quiere lo somos.

Como seres en relación que somos, lo primero a recordar es la asertividad como actitud de gran eficacia en todas las situaciones relacionales. Por ello, y para que puedas entrenar diferentes formas de fijar tus límites, vamos a compartir algunas características de las personas que se comportan asertivamente y lo que nos puede aportar este tipo de comportamiento.

Y antes de continuar, un inciso para aclarar términos… ¿Qué es la asertividad?

La asertividad es “un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; tiene como premisa fundamental que toda persona posee derechos básicos o derechos asertivos”.

Suele definirse como un comportamiento comunicacional en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos. Y se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la agresividad y la pasividad.

¿Cuáles son entonces características de personas asertivas? Estas son algunas de ellas y con ello, 5 tips para trabajar ya:

1.  Hacen respetar sus derechos de una forma que no viola los derechos del otro. Expresan de manera honesta y abierta sus puntos de vista a la vez que entienden la posición del otro.

2. Hacen aserciones breves y apropiadas: “Yo pienso… Yo creo… Yo necesito… Me gustaría…”

3.  Distinguen entre hechos y opiniones: “En mi opinión… Mi perspectiva es…”

4.  Evitan palabras o expresiones como: “Tú deberías… debes… Tú tienes que…”

5.  En cuanto al lenguaje:

    • Verbal, hacen preguntas abiertas para desvelar y descubrir las necesidades de los demás y cómo se sienten.
    • No verbal, usan un tono de voz firme a la vez que cálido, transmiten decisión, expresan apertura, su cuerpo acompaña lo que dicen las palabras.

¿Y los beneficios? Decíamos al principio que la asertividad es un modelo de comunicación, de relación interpersonal y una actitud realmente eficaz para las situaciones relacionales. ¿Qué es lo que nos puede aportar un comportamiento asertivo?:

Autoconfianza

1.  Mas confianza en nosotros mismos y en los demás.

2.  Incremento de nuestra responsabilidad.

3.  Más autocontrol y apertura.

4.  Relaciones más potentes.

5. Mayor autoestima, refuerzo del “Yo”.

Así mismo, para aplicar todo esto, una última invitación a pensar cómo nos sentimos cuándo a nosotros nos dicen “no”. Si lo entiendo y respeto, probablemente me resulte a mí también decir “no” cuando sea necesario.

¿Qué esperas conseguir fijando límites? ¿Con qué tip puedes empezar a trabajar?

Salta de la posibilidad a la realidad

Elisa

Ajusta saludablemente la adversidad. Entrena tu resiliencia

¿Cómo quieres responder ante situaciones especiales?

Cualquier situación nos ofrece la posibilidad de elegir desde nuestra responsabilidad la respuesta que queremos dar. Y… ¡somos dueños de esa elección!.

Ante situaciones más complicadas, de estrés o tal vez traumáticas (aquellas que producen un shock, herida emocional…) puede que en lugar de responder reaccionemos, en un primer momento, sin ser “dueños” o “conscientes” de esa respuesta; puede también que huyamos o evitemos esa situación… Sea cual sea esa respuesta inicial, esa situación nos llama… ¡para afrontarla!

Y… ¿cómo?

IMG_2622En estos casos, podemos recurrir a varias estrategias. Estrategias de afrontamiento para volver a recuperar el control de esa respuesta, estrategias centradas en la situación, para resolver el problema o centradas en la emoción, cambiando la forma de interpretar lo que sucede, posicionándonos desde otra perspectiva, modificando nuestra actitud desde la que actuamos.

Y en este proceso “de afrontamiento”, resulta también clave desarrollar estrategias resilientes.

La Resiliencia, “capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e, inclusive, ser transformado por ellas” (Grotberg, 1995), nos abre una puerta para dar una respuesta y en definitiva, un ajuste saludable a la adversidad.

Sin llegar a tener que estar en una situación adversa, cada uno en su momento y situación personales… ¿cómo podemos hacer para ser más resilientes? ¿cómo podemos ir entrenando esa capacidad que todos tenemos?

Te proponemos algunas estrategias positivas o acciones que podemos poner en práctica para dar un paso más. Estrategias que podemos resumir para recordar mejor como si fuera un ABCD…

A: Aceptar el acontecimiento que genera esa situación.

¿Quién eliges ser en ese contexto?

B: Buscar apoyo social, compartir la pena y el dolor. Cada emoción nos da una información. Liberar y compartirlas, así como elegir el tiempo de permanecer en cada una de ellas es una opción.

¿A quién puedes acudir?

C: Continuar el día a día. Reorganizar la vida cotidiana, tal vez con nuevas actividades, ya sean familiares, profesionales o sociales.

¿Qué más cosas puedes hacer?

D: Desarrollar enfoque o mirada en positivo, destacar los aspectos positivos que el acontecimiento pueda tener (hasta donde sea posible).

¿Qué necesitas cambiar en este punto?

E: Evaluar y reevaluar la situación. Si una evaluación inicial de la situación o acontecimiento ocurrido nos permite una estimación y valoración de los recursos disponibles, hacer una reevaluación puede modificar esa valoración de la situación inicial y permitirnos ver nuevas perspectivas y un grado de “amenaza” menor.

¿Qué te ofrece esta situación?

Y con todo ello, definir y establecer nuevas metas y relaciones: ¿Cuáles tienen sentido para tí? ¿Cuáles son más especiales para tí?

Y recuerda… “Nada es difícil si hay voluntad”
¿Por dónde quieres empezar?

Elisa

Salto 51

Salta de la posibilidad a la realidad

Recuerda… Puedes añadir tu comentario y tu aportación o experiencia si pones esto en práctica. 

Y si conoces a alguien que creas le puede gustar este artículo, te invitamos a que lo compartas. ¡Te lo agradecerá!

Tus pensamientos determinan tu realidad

Foto: Brooke Cagle para Unsplash

Foto: Brooke Cagle para Unsplash

Si te das cuenta del discurso de otras personas, tanto en cuestiones políticas, religiosas, pero sobre todo de la vida, cada uno se convence cada vez se convence más de su creencia, vaya ésta en la dirección que vaya. Y tú lo ves desde fuera y dices…¿no se da cuenta de que esto no es así, sino así?

Lo que piensas determina lo que decides, lo que decides determina lo que haces o no haces. Y lo que haces o no haces, determina tus resultados. Así que lo que piensas acaba determinando tu realidad, una y otra vez, y así vas confirmando tu guión, tu creencia. La vida siempre te da la razón. Así que elige bien lo que quieres pensar.

¿Y puedo elegir lo que pienso? Es verdad que muchos pensamientos (la mayoría de ellos) son automáticos, porque empezamos a pensarlos hace mucho tiempo y vamos confirmando nuestra hipótesis una y otra vez. Si quieres cambiar tu pensamiento, primero debes hacerte consciente de él. Como ejercicio, te invito a que, ante una situación que no te guste, que te dé miedo o te provoque ansiedad, hagas un rato de observar lo que piensas con respecto a esa situación. Seguro que encuentras una creencia que es la que verdaderamente te provoca ese miedo, ante la cual tu cuerpo responde.

¡Gracias por leer!

Ana Millán

ÉXITO = VOLUNTAD + ESFUERZO

“El éxito no se logra solo con cualidades especiales. Es todo un trabajo de constancia, de método y organización” (JP Sergent)

Hoy proponemos una parada para hablar de algo diferente y que a la vez es uno de los pilares de Salto 51 junto con el potencial de la persona: el Sentido.

Queremos hablar de plenitud y sentido. También de la voluntad y el esfuerzo necesarios para conseguir nuestros objetivos y sentirnos con esa energía tan especial y que nos hace sentir diferentes, con la que todo fluye, con la que uno se siente serenos, sabe estar y… sobre todo se siente “lleno y tranquilo”.

Cada uno sabe lo que es realmente importante para sí mismo. También lo que le llena. Y aquí, nuestro tip para recordar que la plenitud de la persona y consecución de nuestros objetivos o propósitos requiere pasar a la acción y lleva consigo el desarrollo de todas las dimensiones, características del ser humano; tanto la intelictivo-racional como la volitiva y la afectiva-emocional. Y es que estas tres facetas son… ¡son inseparables!

Si paramos un momento en estas dimensiones, podemos recordar que:

  1. Los sentimientos (dimensión afectiva-emocional) son algo de lo que no podemos prescindir. Conectan con nuestra parte mas íntima y expresan lo que realmente el ser humano quiere, entiende e intuye. Cada sentimiento tiene en sí un fin propio, concreto y también, nos da una muy valiosa información. Es importante así conocerlos para regularlos, tener un comportamiento adecuado y mejorar nuestro rendimiento así como estabilidad emocional.
  2. Al igual que los sentimientos deben ser modelados y educados, también es clave prestar atención a las medidas o dosis de voluntarismo y racionalismo que ponemos en nuestra actuación. ¿Cuándo las ponemos? ¿Para qué?
  3. A qué se refiere la dimensión volitiva… ¿Qué sabemos?  ¿qué es la voluntad? La voluntad es una facultad intelectual. Es la “tendencia por la cual nos inclinamos al bien conocido intelectualmente”. Se refiere a “lo que yo quiero”, sí. Y va más allá… Es la capacidad para hacer algo que supone esfuerzo (sin obtener fruto inmediato), disciplina y constancia.

Con este mapa… la acción es lo que nos permite transformar la posibilidad en realidad. Esto implica hacer aterrizar las decisiones en acciones y también, hacer un ejercicio de voluntad, pasar del deseo al hecho a través de esa disciplina, constancia, responsabilidad y deseo de sentirnos plenos. Cada cual necesitará una “receta” personal e individual, sí; recordando y siendo conscientes del resultado que tendremos según sea ésta.

Necesitamos de sentimientos para obrar con vigor así como voluntad, querer hacer, tomar decisiones y pasar a la acción, esa que nos hará “vibrar” y nos llevará a un equilibrio y ayudará a conseguir nuestras metas.

Te invito a dejarte asombrar por este Video, caminar hacia tus metas y recordar cuánto “quieres lograr el éxito”, tu éxito. Sólo tú sabes cómo es para tí.

Elisa Rodríguez
Salto 51

De la posibilidad a la realidad

Haz “tú mejor”. Sé “tú mismo”

“Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Pero piensa que eso va a variar de un momento a otro. Todas las cosas están vivas y cambian continuamente, de modo que en ocasiones lo máximo que podrás hacer tendrá una gran calidad, y en otras, no será tan bueno”

Dr. Miguel Ruíz

 

Comparto esta reflexión del “Cuarto Acuerdo” del Dr. Miguel Ruiz y con el que nos invita a hacer siempre lo máximo que podamos, ni más ni menos. Un acuerdo con el que nos recuerda también, que si intentamos esforzarnos demasiado para hacer más de lo que podemos, gastaremos más energía de la necesaria y al final nuestro rendimiento no será suficiente, al igual que cuando nos excedemos, agotamos nuestro cuerpo y vamos contra nosotros mismo, resultando más difícil conseguir nuestros objetivos. Un acuerdo que nos recuerda cómo al hacer menos de lo que podemos hacer, nos sometemos y somos prisioneros de frustraciones juicios, culpas y reproches a nosotros mismos.

Un acuerdo que me llama a recordar el poder de la acción como clave para pasar de la posibilidad a la realidad. A tomar conciencia de lo que hago y para qué y en el cómo con ello, contribuyo a mis metas. Y también a la importancia del ser, a conectar con nuestra mejor versión, esa con la que nos sentimos de otra manera y todo fluye, pasando del tener que al querer, a hacer las cosas para tí y por propia satisfacción personal, sin recompensas y disfrutando con ello.

¿Qué te aporta hacer siempre tú mejor?, ¿Qué puedes dar con ello? Y…¿Cómo te sentirías?

“Tú decides. Tú eliges”

 

Elisa Rodríguez García de Prado