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¿Sabías que…?

“El agua que no corre, se estanca, se pudre y huele mal. También la vida que no fluye, se pudre.”

¡Tú decides!

 

 

Rétate y ¡déjate asombrar!

En algunas ocasiones nos hemos referido a la potencia del asombro. Y esta vez, ¡no puedo evitar hacerlo de nuevo!.

Como Coach Dialógico, es una de las actitudes a poner en cada y todo momento del proceso de coaching. Ingrediente necesario en ese fascinante camino para ampliar consciencia, desvelar nuevos insights y pasar a la acción, eso sí, desde la responsabilidad y el compromiso, construyendo así, nuevas formas de relacionarse con la realidad.

A título personal, el asombro se convierte también en un objetivo o reto (y muy saludable) y en una forma de actuar. Una forma o disposición para también disfrutar y seguir aprendiendo al afrontar la realidad dándome permiso para dejarme admirar por ella; desde la seguridad de su grandeza, del ofrecimiento de posibilidades ilimitadas que invitan a preguntar, a interesarse, a ser curioso, a indagar, a seguir buscando… Y desde el convencimiento de que esa realidad, guarda algo especial y valioso que debe ser descubierto.

Asombrarse también para ver diferentes posiciones, perspectivas y que ayudan a elegir desde dónde me sitúo para observar, qué observador soy o quiero ser y tomar las acciones que con voluntad y esfuerzo me pueden ayudar a convertir la posibilidad en realidad.

Con ello, mi invitación hoy para tí de hacer una parada en el tiempo, esa que también exige el asombro y cierta toma de distancia para repasar dónde ponen la atención tus acciones.

¿Te unes al reto?

Elisa
Salto 51

¿Cuánto usas tu potencial?

Completamos hoy esta entrega de “Fuentes de Resiliencia” según Edith Grotberg. Así, al soporte social o “Yo tengo” y a la fortaleza interna o “Yo soy…” sumamos el tercer factor fuente de resiliencia clave: la competencia social o esas habilidades desarrolladas en las relaciones interpersonales resumidas en: “Yo puedo…”

Estas habilidades son las que tienen que ver con la capacidad de la persona para relacionarse y resolver problemas y en concreto, para:

  • Hablar sobre cosas que me asustan o inquietan
  • Buscar la manera de resolver problemas
  • Controlarme ante impulsos
  • Buscar el momento apropiado para hablar con alguien o actuar
  • Encontrar a alguien que me ayude cuando lo necesito

Una fuente que también para el coaching juega un papel primordial al centrarse y tener como misión última desvelar y desplegar las potencialidades de la persona en orden a su plenitud, a su sentido o proyecto, a lo que es importante para la persona de acuerdo a lo que es.

Nuevamente, control, compromiso y cambio surgen junto a la responsabilidad de la persona, en cuanto a la capacidad de hacerse cargo o afrontar sus decisiones o acciones y la libertad (interior), para elegir el modo de responder ante las diversas situaciones o desafíos que nos marcamos o en otras ocasiones, nos encontramos.

Te invitamos a una reflexión para recordar qué es lo que queremos y dónde estamos para hacer de estas fuentes nuevas herramientas a nuestro alcance.

Elisa
Salto 51

Foto: Martin Jernberg

Foto: Martin Jernberg

P.S.: …Experimentando la resistencia en primera persona, retomo la referencia al post anterior, “las fuentes de la resiliencia; yo tengo (mi soporte social)”, e incido en la importancia de dejarse apoyar, de saberse acompañado. Disfruta de las personas con las que cuentas en tu día a día. ¡Gracias! … (Ana, Salto 51)

¿Qué es coaching? Toma oxígeno y conecta con tu mejor “yo”

fotocoaching

Hoy queremos hacer una parada especial. Puede que a veces demos por “sabidos” algunos nombre o conceptos y en realidad, no los tengamos tan claro. En este caso, hoy nos detenemos en el concepto del Coaching y sobre todo, en qué hace que el coaching sea algo “especial”.

Empezamos definiendo el coaching como un proceso que permite impulsar al máximo el desarrollo y la consecución de los objetivos de la persona. Un proceso que permite tomar consciencia de dónde estás, qué es importante para tí, en lo que te quieres enfocar, a nivel personal y/o profesional y descubrir y desplegar tu potencial para vivir desde tu mejor yo.

Muchas son las características que hacen del coaching algo diferente, que sea una metodología de gran impacto y resultados; que sea un proceso y oportunidad realmente de enriquecimiento, crecimiento, maduración y en definitiva… ¡de cambio e impacto! Y es que si una palabra resume el el resultado de u trabajo de coaching es “transformación”.

Aprendizaje, desarrollo, seguridad, responsabilidad, creatividad… son algunas de ellas. Todas ellas importantes. Sin embargo, si pensamos en lo que lo diferencia, le da ese carácter especial o valor añadido, sea el autodescubrimiento lo realmente potente y es que es la propia persona, coachee, la que encuentra y desvela las mejores soluciones o acciones para conseguir sus objetivos.

Al iniciar un proceso de coaching es frecuente que el cliente llegue con una demanda de saber, de que le digan una solución y respuesta a muchos interrogantes… Se quedará así a veces extrañado al obtener como una primera respuesta… “serás tú el que encuentres la forma, el camino”.

Como se suele decir, el coach no es el experto en el tema del cliente pues nadie mejor que él conoce su realidad. El saber del coach es de otro tipo, es la habilidad para desarrollar ese saber y capacidades, de desplegar ese gran potencial de la persona para conectar con su mejor versión, “mejor yo” alineándolo con lo verdaderamente importante para la persona.

Esto es algo que veces cuesta entender o diría incluso, aceptar… Muchas veces nos gusta más o preferimos que nos den la solución y ya; como si fuera una “varita mágica” para rápidamente avanzar, para no tener que pensar más, solucionar todo.., ¿verdad?

Efectivamente, puede que también en un primer momento, sea así más cómodo y rápido; sin embargo a medio y largo plazo y aprovechando todo el potencial de la persona y lo que nos diferencia como seres humanos, lo realmente valioso y duradero, será aquello que hemos descubierto por nuestra cuenta, pues el que hace esto – aunque sea con ayuda (o acompañamiento del coach) quedará interiormente persuadido por su valor y dispuesto para asumirlo, llevarlo a la práctica e incluso a comunicarlo a otros de forma convincente.

Y es esta la gran potencia de un coaching transformador: aquél en el la persona encuentra la clave de música que le hace resonar, le lleva a la acción y es más… lo muestra en su entorno de forma que el cambio es percibido por los demás.

¿Qué te gustaría conseguir?
Tú decides.

Elisa Rodríguez Gª Prado

ÉXITO = VOLUNTAD + ESFUERZO

“El éxito no se logra solo con cualidades especiales. Es todo un trabajo de constancia, de método y organización” (JP Sergent)

Hoy proponemos una parada para hablar de algo diferente y que a la vez es uno de los pilares de Salto 51 junto con el potencial de la persona: el Sentido.

Queremos hablar de plenitud y sentido. También de la voluntad y el esfuerzo necesarios para conseguir nuestros objetivos y sentirnos con esa energía tan especial y que nos hace sentir diferentes, con la que todo fluye, con la que uno se siente serenos, sabe estar y… sobre todo se siente “lleno y tranquilo”.

Cada uno sabe lo que es realmente importante para sí mismo. También lo que le llena. Y aquí, nuestro tip para recordar que la plenitud de la persona y consecución de nuestros objetivos o propósitos requiere pasar a la acción y lleva consigo el desarrollo de todas las dimensiones, características del ser humano; tanto la intelictivo-racional como la volitiva y la afectiva-emocional. Y es que estas tres facetas son… ¡son inseparables!

Si paramos un momento en estas dimensiones, podemos recordar que:

  1. Los sentimientos (dimensión afectiva-emocional) son algo de lo que no podemos prescindir. Conectan con nuestra parte mas íntima y expresan lo que realmente el ser humano quiere, entiende e intuye. Cada sentimiento tiene en sí un fin propio, concreto y también, nos da una muy valiosa información. Es importante así conocerlos para regularlos, tener un comportamiento adecuado y mejorar nuestro rendimiento así como estabilidad emocional.
  2. Al igual que los sentimientos deben ser modelados y educados, también es clave prestar atención a las medidas o dosis de voluntarismo y racionalismo que ponemos en nuestra actuación. ¿Cuándo las ponemos? ¿Para qué?
  3. A qué se refiere la dimensión volitiva… ¿Qué sabemos?  ¿qué es la voluntad? La voluntad es una facultad intelectual. Es la “tendencia por la cual nos inclinamos al bien conocido intelectualmente”. Se refiere a “lo que yo quiero”, sí. Y va más allá… Es la capacidad para hacer algo que supone esfuerzo (sin obtener fruto inmediato), disciplina y constancia.

Con este mapa… la acción es lo que nos permite transformar la posibilidad en realidad. Esto implica hacer aterrizar las decisiones en acciones y también, hacer un ejercicio de voluntad, pasar del deseo al hecho a través de esa disciplina, constancia, responsabilidad y deseo de sentirnos plenos. Cada cual necesitará una “receta” personal e individual, sí; recordando y siendo conscientes del resultado que tendremos según sea ésta.

Necesitamos de sentimientos para obrar con vigor así como voluntad, querer hacer, tomar decisiones y pasar a la acción, esa que nos hará “vibrar” y nos llevará a un equilibrio y ayudará a conseguir nuestras metas.

Te invito a dejarte asombrar por este Video, caminar hacia tus metas y recordar cuánto “quieres lograr el éxito”, tu éxito. Sólo tú sabes cómo es para tí.

Elisa Rodríguez
Salto 51

De la posibilidad a la realidad

Haz “tú mejor”. Sé “tú mismo”

“Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Pero piensa que eso va a variar de un momento a otro. Todas las cosas están vivas y cambian continuamente, de modo que en ocasiones lo máximo que podrás hacer tendrá una gran calidad, y en otras, no será tan bueno”

Dr. Miguel Ruíz

 

Comparto esta reflexión del “Cuarto Acuerdo” del Dr. Miguel Ruiz y con el que nos invita a hacer siempre lo máximo que podamos, ni más ni menos. Un acuerdo con el que nos recuerda también, que si intentamos esforzarnos demasiado para hacer más de lo que podemos, gastaremos más energía de la necesaria y al final nuestro rendimiento no será suficiente, al igual que cuando nos excedemos, agotamos nuestro cuerpo y vamos contra nosotros mismo, resultando más difícil conseguir nuestros objetivos. Un acuerdo que nos recuerda cómo al hacer menos de lo que podemos hacer, nos sometemos y somos prisioneros de frustraciones juicios, culpas y reproches a nosotros mismos.

Un acuerdo que me llama a recordar el poder de la acción como clave para pasar de la posibilidad a la realidad. A tomar conciencia de lo que hago y para qué y en el cómo con ello, contribuyo a mis metas. Y también a la importancia del ser, a conectar con nuestra mejor versión, esa con la que nos sentimos de otra manera y todo fluye, pasando del tener que al querer, a hacer las cosas para tí y por propia satisfacción personal, sin recompensas y disfrutando con ello.

¿Qué te aporta hacer siempre tú mejor?, ¿Qué puedes dar con ello? Y…¿Cómo te sentirías?

“Tú decides. Tú eliges”

 

Elisa Rodríguez García de Prado