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Ajusta saludablemente la adversidad. Entrena tu resiliencia

¿Cómo quieres responder ante situaciones especiales?

Cualquier situación nos ofrece la posibilidad de elegir desde nuestra responsabilidad la respuesta que queremos dar. Y… ¡somos dueños de esa elección!.

Ante situaciones más complicadas, de estrés o tal vez traumáticas (aquellas que producen un shock, herida emocional…) puede que en lugar de responder reaccionemos, en un primer momento, sin ser “dueños” o “conscientes” de esa respuesta; puede también que huyamos o evitemos esa situación… Sea cual sea esa respuesta inicial, esa situación nos llama… ¡para afrontarla!

Y… ¿cómo?

IMG_2622En estos casos, podemos recurrir a varias estrategias. Estrategias de afrontamiento para volver a recuperar el control de esa respuesta, estrategias centradas en la situación, para resolver el problema o centradas en la emoción, cambiando la forma de interpretar lo que sucede, posicionándonos desde otra perspectiva, modificando nuestra actitud desde la que actuamos.

Y en este proceso “de afrontamiento”, resulta también clave desarrollar estrategias resilientes.

La Resiliencia, “capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e, inclusive, ser transformado por ellas” (Grotberg, 1995), nos abre una puerta para dar una respuesta y en definitiva, un ajuste saludable a la adversidad.

Sin llegar a tener que estar en una situación adversa, cada uno en su momento y situación personales… ¿cómo podemos hacer para ser más resilientes? ¿cómo podemos ir entrenando esa capacidad que todos tenemos?

Te proponemos algunas estrategias positivas o acciones que podemos poner en práctica para dar un paso más. Estrategias que podemos resumir para recordar mejor como si fuera un ABCD…

A: Aceptar el acontecimiento que genera esa situación.

¿Quién eliges ser en ese contexto?

B: Buscar apoyo social, compartir la pena y el dolor. Cada emoción nos da una información. Liberar y compartirlas, así como elegir el tiempo de permanecer en cada una de ellas es una opción.

¿A quién puedes acudir?

C: Continuar el día a día. Reorganizar la vida cotidiana, tal vez con nuevas actividades, ya sean familiares, profesionales o sociales.

¿Qué más cosas puedes hacer?

D: Desarrollar enfoque o mirada en positivo, destacar los aspectos positivos que el acontecimiento pueda tener (hasta donde sea posible).

¿Qué necesitas cambiar en este punto?

E: Evaluar y reevaluar la situación. Si una evaluación inicial de la situación o acontecimiento ocurrido nos permite una estimación y valoración de los recursos disponibles, hacer una reevaluación puede modificar esa valoración de la situación inicial y permitirnos ver nuevas perspectivas y un grado de “amenaza” menor.

¿Qué te ofrece esta situación?

Y con todo ello, definir y establecer nuevas metas y relaciones: ¿Cuáles tienen sentido para tí? ¿Cuáles son más especiales para tí?

Y recuerda… “Nada es difícil si hay voluntad”
¿Por dónde quieres empezar?

Elisa

Salto 51

Salta de la posibilidad a la realidad

Recuerda… Puedes añadir tu comentario y tu aportación o experiencia si pones esto en práctica. 

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Tu fortaleza interna “yo soy, yo estoy”

Foto Paulo Vize (unsplash)Con nuestra sentada de hoy iniciamos la entrega de una serie dedica a a la Resiliencia.
Es algo que siempre me ha llamado la atención en el tiempo que llevo estudiando y trabajando en Resiliencia; me parece de gran utilidad y valor y al alcance de todos para ver cómo dar un paso más en ampliar consciencia sobre los recursos que tenemos para desarrollar una actitud resiliente, en situaciones adversas o en el día a día y seguir adelante, conseguir eso realmente importante para cada uno, nuestros sueños, o tal vez, eso que sencillamente nos hace sentir una energía diferente… ¿Te suena?

Tomamos a Edith Henderson Grotberg como referencia, que investiga y organiza los factores resilientes en tres categorías diferentes que denomina “fuentes interactivas de resiliencia” y describe por medio de unas expresiones verbales que parecen hablar por sí solas: “Yo soy y Yo estoy” (fortaleza interna), “Yo tengo” (soporte social percibido) y “Yo puedo” (habilidades en las relaciones interpersonales)

Hoy me detengo en la primera de ellas: “Yo soy, yo estoy”, una fuente que se refiere a la fortaleza interna de la persona, a cómo soy, a cómo estoy y en concreto, a si…:

Soy alguien por quien los demás sienten cariño y aprecio.
Soy feliz cuando hago algo bueno para los demás y les demuestro mi afecto.
Soy respetuoso de mí mismo y del prójimo.
Estoy dispuesto a responsabilizarme de mis actos.
Estoy seguro de que todo saldrá bien

Una fuente muy relacionada con la autoestima y en la que el diálogo interno, el positivo, tiene mucho que decir y hacer. Una vez más, la confianza en el potencial de la persona, en sus capacidades (no sólo por lo que ha hecho, sino por lo que también puede llegar a hacer) resulta clave de éxito. Ahora bien, somos capaces y también… ¡debemos sentirnos capaces!

La resiliencia es una “experiencia personal”, un proceso continuo, dinámico y variable. Te invito a una reflexión sobre esta fuente tan potente y a puntuar o cuantificar cada uno de los factores señalados…

Y para terminar… ¿Qué te ha llamado la atención? ¿Con qué te quedas? ¿Cómo quieres dar un paso más para alcanzar lo importante para tí?

Hasta aquí, esta primera entrega.

Elisa
Salto 51

Estrategias para afrontar la dificultad

¿Cómo afrontamos las diferentes situaciones? ¿Y las situaciones adversas? Todos… queramos o no, ¡estamos expuestos a ellas!.

Cualquier situación nos ofrece la posibilidad de elegir desde nuestra responsabilidad la respuesta que queremos dar. Y… ¡somos dueños de esa elección!.

Es importante saber recibir la adversidad: se le puede cerrar la puerta, aumentando en ese caso el dolor y la frustración que podemos sentir o bien, abrirle y darle paso… Ante situaciones más complicadas, de estrés o tal vez traumáticas (aquellas que producen un shock, herida emocional…) puede que en lugar de responder reaccionemos, en un primer momento, sin ser “dueños” o “conscientes” de esa respuesta; puede también que huyamos o evitemos esa situación… Sea cual sea esa respuesta inicial, esa situación nos llama… ¡para afrontarla!

De nuevo, la resiliencia nos ayuda a ello y se torna en gran y útil herramienta. Una herramienta que requiere dar una respuesta y mantener un compromiso personal… y ¡un ajuste saludable a la dificultad!

Supone saber esperar, saber aceptar, recordar que la vida también nos va a sonreir y sobre todo, recordar que está en nuestras manos la actitud que queremos mantener. En definitiva adoptar y desarrollar la resiliencia (capacidad de afrontar la adversidad creando recursos psicológicos para salir fortalecidos y alcanzar un estado de excelencia profesional y personal) como una “filosofía”, como una manera de afrontar la vida y sobre todo, como un medio para darle sentido y disfrutar de ella, dejándonos asombrar y contemplando así… ¡su gran belleza!

En este contexto, vuelve a surgir la importancia de lo que podemos resumir en una ecuación sencilla:

Cx4 = “Confianza & Compromiso & Control & Cambio”

Confianza… en uno mismo (“autoconfianza”) y tambien en los demás y en el futuro. “¿Qué voy a hacer a partir de ahora”

Compromiso… implicarse, darse, renunciar (si es necesario), incrementar responsabilidad.

Control… pensar y actuar siendo consciente de que es uno mismo quien decide o determina también el curso de los acontecimientos

Cambio… El ser humano tiene gran capacidad de adaptación y superación y por tanto, de vivir la vida como un reto y desafío con constantes oportunidades para el cambio de acuerdo a lo importante para cada uno.

Todo ello facilita y hace que fluyan de manera predominante las emociones positivas que acompañan las ganas y coraje de vivir , fieles a la autenticidad, responsabilidad y valores personales, y en definitiva,  a lo que es realmente importante para cada uno.

¿Por qué incógnita quieres empezar? ¿Qué es lo realmente importante para tí?

Elisa Rodríguez

Salto 51. De la posibilidad a la realidad