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3 estrategias para mejorar tus objetivos

Objetivos, entorno difícil, relaciones personales o profesionales…

¿Qué pensar o sentir has tenido al leer las primeras palabras? Probablemente tengas unos objetivos o retos a conseguir, ya sea en lo personal o en lo profesional. Y puede que también, a veces pienses que la situación o lo que te rodea, es lo que te hace difícil o impide avanzar en la dirección correcta.

¿Te suena esto?

Puede también que haya personas o grupos de personas en esa realidad que sientas siempre están ahí, disponibles y con las que todo es fácil y fluye. Podemos decir son tus “aliados o guardianes”. ¿Les pones nombre?

Y… probablemente, también tengas a tu alrededor ese tipo de personas que parece restan la energía o que cuando te das cuenta, no están sumando nada positivo, es más, te están “restando y dañando” incluso sin darte ni cuenta.

Si esta situación te resulta familiar, quiero invitarte a una mirada especial a explorar un ámbito diferente. Si crees que esta situación no va contigo, entonces puedes tomártelo como una reflexión.

Las personas, como seres humanos, a través del  encuentro consigo mismo, con los demás y el entorno, nos constituimos y desarrollamos. Nos caracterizamos por ser seres en relación.

No sólo debemos poner la atención en nosotros mismos sino en las relaciones con nuestro entorno y en especial, cómo ello, nos ayuda a conseguir nuestro objetivo, lo que nos importa y también, mejorar estas relaciones.

Por ello, la propuesta de hoy la centro en 3 formas de mirar tu realidad, la realidad para mejorar el logro de tus objetivos:

1. Tu relación con las situaciones concretas que rodean a tu objetivo (¿qué o quienes más están detrás de tu objetivo? ¿desde dónde estás posicionándote o viendo esa realidad?)

2. Tu relación con las personas que forman parte de ese reto y están de una manera u otra implicadas. (Piensa quiénes son, cómo es tu relación de verdad con ellas… ¿qué puedes hacer para mejorar?)

3. ¿Qué te permitiría cambiar la forma en la que te relaciones con tu realidad? Puede que lo veas todo desde la dificultad, a lo mejor desde la queja, puede que en modo “no pasa nada”… sea cual sea esta forma, dátele permiso para saber si te está ayudando o va a hacerlo. ¿Quién quieres ser en esa realidad?

Y recuerda, la realidad es la que es. Lo que sí esta en nuestras manos, en tus manos, es la forma de relacionarnos con esta realidad eligiendo el observador y actor que queremos ser.

¡Tú decides!

Elisa

Fundadora SALTO 51

4 claves para mejorar tu respuesta a la adversidad

Resiliente, resistente, fuerte…

Se habla de personas resilientes, organizaciones resilientes, otras que resisten… tal vez llegando también a confundir términos.  ¿Sabes qué es realmente lo que significa “resiliencia”? ¿te gustaría tener algunas herramientas para mejorar tu respuesta a la adversidad? Si tu respuesta es “sí”, toma buena nota del post de hoy junto con mi reflexión de la semana.

Para ello, empiezo con algo de introspección… ¿cómo te sientes en situaciones difíciles o adversas? ¿esas en las que parece todo es “horrible” o se vislumbra a priori dificultad y poca positividad? puede que ahí sientas diferentes energías, tal vez rabia, nerviosismo, tristeza, …. cualquiera que sea esa emoción, te empezaré diciendo.. dale permiso, déjala surgir y fluir. Aunque al principio te cueste entenderlo, es el primer requisito necesario para dar un siguiente paso y pensar en un plan, ya sea tu estrategia o qué recursos que tienes vas a poner en juego para salir de ahí.

¿Qué es la resiliencia? El IER (Instituto Español de Resiliencia) la define como la capacidad de afrontar la adversidad creando recursos psicológicos para salir fortalecidos y alcanzar un estado de excelencia profesional y personal”. 

Es una definición que me gusta… ¡clara y concisa! Se refiere a potencialidades en cuanto a capacidades, a crecimiento al afrontar dificultades, a excelencia… En definitiva, a convertir las dificultades en potencialidades y no sólo resistir, la Resiliencia supone dar un paso más allá, para crecer ante la adversidad.

¿Qué situación puedes recordar que después de haberla vivido y/o superado te hayas sentido diferente, incluso te encuentres mejor tras esas experiencias? Puede que hayas encontrado hasta nuevos significados y sentidos que han marcado un antes y un después. ,Si es así,  ¡enhorabuena!. A eso se refiere la réíslineica. Si todavía no has llegado a ese punto, mira estas pequeñas claves para tener más recursos cuando te encuentres en estas situaciones.

Primera clave: Libertad…

¿Qué me mueve? Tal vez libertad, elección de respuesta o quizás “cierto victimismo”, “sacar partido” a estar mal… ¿Qué quieres hacer tú?

Segunda: Memoria…

¿Con qué recuerdo me quiero quedar? En la memoria puedo encontrar mi mejor amigo o mi mayor enemigo, yo soy protagonista y dueño de cómo recuerdo el pasado.

Tercera: Mirada…

Porque la mirada tiene un poder… ¡impresionante!, elegir el tipo de observador que quiero ser ya genera un gran empoderamiento y libertad al decidir cómo voy a mirar, cómo veo la botella (¿está “medio llena? ¿está medio vacía”?…) y además me va a ayudar a colocar la adversidad en su lugar.

Cuarta clave: Humor…

Una vez más, ¡sí! ¿Cómo te sientes cuanto te permites sacar el niño que llevas dentro o cuando ríes con ganas? Ese entusiasmo, optimismo y esperanza también juegan un papel clave.

Estos cuatro elementos están muy relacionados con el temperamento y la actitud personal. Recuerda también que en todo caso, se pueden desarrollar o tratar de tenerlos muy presentes en el día a día, porque sólo cambiar la actitud ante algo que tal vez, no podamos cambiar… ¡es ya una posibilidad!

Además el poder de las personas que son tus apoyos, esa red de aliados es realmente potente e impresionante. ¿En quiénes te puedes apoyar?

De ahí, que mi cita escogida para esta semana tenga mucho que ver con ello y desde aquí agradezco a una amiga y persona realmente especial para mí, que justo ayer la compartía conmigo. Gracias de nuevo.

Elisa

Fundadora SALTO 51

De la posibilidad a la realidad

 

8 claves para construir tu camino

Si quieres pasar a la acción y conseguir de verdad un cambio o transformación, esto es para tí.

Te adelantaba en diciembre el estar a atento para centrarnos en dibujar un nuevo camino y aquí tienes mi propuesta para tí.

Tras días diferentes, parece todo y todos volvemos a la “normalidad”, retomamos poco a poco rutinas, y a lo mejor incluso ya estamos tratando de instaurar nuevas rutinas, hábitos o propósitos.

En medio de todo esto, comparto lo que pide de mí esta realidad… y es, guardar también un poco de silencio. Silencio, sí.

Silencio como forma de comunicación que permite recogerse y recoger la información necesaria para continuar en la dirección buscada. Escuchemos nuestra cabeza, pensamientos. También nuestra energía, emociones y cuerpo. Así tendremos la foto total del puzzle.

Silencio para tomar impulso con las acciones que permiten avanzar y continuar mi camino. Recordemos que además de tener un objetivo o propósito, de nada nos servirá si no afrontamos la realidad, la escuchamos y empezamos a “hacer”, a “pasar a la acción” y nos fijamos un plan o timming con qué , cuando y cómo vamos a actuar y por supuesto, repasando aquello que hay detrás y es lo que nos va a permitir.

Por esto quiero invitarte a darte permiso para dar un paso más con esta guía en la que en 8 sencillos pasos quiero compartir contigo una hoja de ruta esperando sea de utilidad para tí. En caso de necesitar aclaración, puedes contactar conmigo si lo deseas. También si la pones en marcha, para compartir cómo te va funcionando. Estaré encantada de escucharte y ayudarte en lo que necesites. Para ello sólo tienes que hacer click aquí.

Por otra parte, adelantarte que este año he creado un espacio nuevo con una cita, reflexión semana con lo que espero facilitarte nuevos recursos que te ayuden avanzar en lo importante para tí.

¡Espero te guste!

Elisa

¿Qué es coaching? Toma oxígeno y conecta con tu mejor “yo”

fotocoaching

Hoy queremos hacer una parada especial. Puede que a veces demos por “sabidos” algunos nombre o conceptos y en realidad, no los tengamos tan claro. En este caso, hoy nos detenemos en el concepto del Coaching y sobre todo, en qué hace que el coaching sea algo “especial”.

Empezamos definiendo el coaching como un proceso que permite impulsar al máximo el desarrollo y la consecución de los objetivos de la persona. Un proceso que permite tomar consciencia de dónde estás, qué es importante para tí, en lo que te quieres enfocar, a nivel personal y/o profesional y descubrir y desplegar tu potencial para vivir desde tu mejor yo.

Muchas son las características que hacen del coaching algo diferente, que sea una metodología de gran impacto y resultados; que sea un proceso y oportunidad realmente de enriquecimiento, crecimiento, maduración y en definitiva… ¡de cambio e impacto! Y es que si una palabra resume el el resultado de u trabajo de coaching es “transformación”.

Aprendizaje, desarrollo, seguridad, responsabilidad, creatividad… son algunas de ellas. Todas ellas importantes. Sin embargo, si pensamos en lo que lo diferencia, le da ese carácter especial o valor añadido, sea el autodescubrimiento lo realmente potente y es que es la propia persona, coachee, la que encuentra y desvela las mejores soluciones o acciones para conseguir sus objetivos.

Al iniciar un proceso de coaching es frecuente que el cliente llegue con una demanda de saber, de que le digan una solución y respuesta a muchos interrogantes… Se quedará así a veces extrañado al obtener como una primera respuesta… “serás tú el que encuentres la forma, el camino”.

Como se suele decir, el coach no es el experto en el tema del cliente pues nadie mejor que él conoce su realidad. El saber del coach es de otro tipo, es la habilidad para desarrollar ese saber y capacidades, de desplegar ese gran potencial de la persona para conectar con su mejor versión, “mejor yo” alineándolo con lo verdaderamente importante para la persona.

Esto es algo que veces cuesta entender o diría incluso, aceptar… Muchas veces nos gusta más o preferimos que nos den la solución y ya; como si fuera una “varita mágica” para rápidamente avanzar, para no tener que pensar más, solucionar todo.., ¿verdad?

Efectivamente, puede que también en un primer momento, sea así más cómodo y rápido; sin embargo a medio y largo plazo y aprovechando todo el potencial de la persona y lo que nos diferencia como seres humanos, lo realmente valioso y duradero, será aquello que hemos descubierto por nuestra cuenta, pues el que hace esto – aunque sea con ayuda (o acompañamiento del coach) quedará interiormente persuadido por su valor y dispuesto para asumirlo, llevarlo a la práctica e incluso a comunicarlo a otros de forma convincente.

Y es esta la gran potencia de un coaching transformador: aquél en el la persona encuentra la clave de música que le hace resonar, le lleva a la acción y es más… lo muestra en su entorno de forma que el cambio es percibido por los demás.

¿Qué te gustaría conseguir?
Tú decides.

Elisa Rodríguez Gª Prado

POSIBILIDAD Y REALIDAD

Me gusta en ocasiones parar y vivir en primera persona la potencia del asombro. Y esta vez, no puedo evitar hacerlo de nuevo.

Como Coach Dialógico, el Asombro es una de las actitudes a poner en cada y todo momento del proceso de coaching, en ese camino para ampliar consciencia, desvelar nuevos insights y pasar a la acción desde la responsabilidad y el compromiso y construyendo nuevas formas de relacionarse con la realidad. A título personal, una forma de actuar o disposición para también disfrutar y seguir aprendiendo al afrontar la realidad dándome permiso para dejarme admirar por ella, desde la seguridad de su grandeza, del ofrecimiento de posibilidades ilimitadas que invitan a preguntar, a interesarse, a ser curioso, a indagar, a seguir buscando… Y desde el convencimiento de que esa realidad guarda algo especial y valioso que debe ser descubierto.

Asombrarse para ver también diferentes posiciones, diferentes perspectivas y que ayudan a elegir desde dónde me sitúo para observar y tomar las acciones que con voluntad y esfuerzo me pueden ayudar a convertir la posibilidad en realidad.
Te invito a una parada en el tiempo, esa que también exige el asombro y cierta toma de distancia para repasar dónde ponen la atención tus acciones.

Tú decides.

Elisa Rodríguez

 

Tu “mejor yo”

Hoy quiero recordar y compartir uno de los principios del modelo con el que trabajo y abordamos los  procesos de Coaching en SALTO 51: la persona (cliente) como“ser de encuentro, con todo el potencial para alcanzar su plenitud y libre y buscador de sentido”.

Considerar que la persona tiene ese potencial conlleva situar la confianza en “primera línea” y como un pilar básico en la relación de coaching. Y aquí, es donde hoy quiero detenerme…. ¡Confianza, sí! Y de una manera muy sencilla y en relación a “tu mejor yo”…

Confianza, como digo, en ese potencial (ilimitado) del cliente, en lo que puede llegar a ser o hacer (no sólo por lo que ya ha hecho…) y en la capacidad para comprender y afrontar su realidad. En definitiva, una confianza hacia la persona como ser con todos los recursos para asumir la responsabilidad (capacidad y elección de respuesta) en su propia vida, que deja espacio, sí…, para la libertad, para la equivocación, para aprender y que también, refuerza la autoconfianza, la creatividad y esa capacidad de decisión de la persona.

Ayudar a rendir al máximo de sus posibilidades, a superar barreras y limitaciones para alcanzar lo mejor de sí, cuidando el potencial interno y lo que tiene la persona, ese potencial ilimitado, “tesoros personales” y conectar con “tu mejor yo” es algo fundamental en el desarrollo de la persona y acompañamiento a construir ese proyecto que da sentido y que unifica a la persona.

Ese vivir desde la mejor versión de tí mismo y conectar con ella abre una puerta a cambiar la realidad, la mirada hacia la realidad desde la puesta en valor del presente y el futuro y reforzando la identidad y valores para hacer realidad esos objetivos, sueños, proyecto vital…

Te invito a una conexión con tus valores, los más profundos e importantes para tí (no aquellos que nos son impuestos) y que seguro, generan una gran fuente de energía, motivación y confianza en ti mismo. ¿Cómo?… Te propongo una “mirada” con atención a:

  • Lo que te dice tu instinto… ¿qué es?
  • Lo que te hace sentirte inspirado… ¿cómo es?
  • Lo que sabes hacer bien… ¿cuándo lo aplicas?
  • La curiosidad, lo positivo, la generosidad… ¿cómo lo ven los demás?

Para concluir… una mirada y pausa con este breve Video, no nuevo y y  no por ello, menos sorprendente que siempre…

Y tú… ¿Cómo te sientes cuando esa autoconfianza está en lo más alto? ¿Qué necesitas para que aún esté más alta?

Elisa Rodríguez

Coach Diálogico

Haz “tú mejor”. Sé “tú mismo”

“Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Pero piensa que eso va a variar de un momento a otro. Todas las cosas están vivas y cambian continuamente, de modo que en ocasiones lo máximo que podrás hacer tendrá una gran calidad, y en otras, no será tan bueno”

Dr. Miguel Ruíz

 

Comparto esta reflexión del “Cuarto Acuerdo” del Dr. Miguel Ruiz y con el que nos invita a hacer siempre lo máximo que podamos, ni más ni menos. Un acuerdo con el que nos recuerda también, que si intentamos esforzarnos demasiado para hacer más de lo que podemos, gastaremos más energía de la necesaria y al final nuestro rendimiento no será suficiente, al igual que cuando nos excedemos, agotamos nuestro cuerpo y vamos contra nosotros mismo, resultando más difícil conseguir nuestros objetivos. Un acuerdo que nos recuerda cómo al hacer menos de lo que podemos hacer, nos sometemos y somos prisioneros de frustraciones juicios, culpas y reproches a nosotros mismos.

Un acuerdo que me llama a recordar el poder de la acción como clave para pasar de la posibilidad a la realidad. A tomar conciencia de lo que hago y para qué y en el cómo con ello, contribuyo a mis metas. Y también a la importancia del ser, a conectar con nuestra mejor versión, esa con la que nos sentimos de otra manera y todo fluye, pasando del tener que al querer, a hacer las cosas para tí y por propia satisfacción personal, sin recompensas y disfrutando con ello.

¿Qué te aporta hacer siempre tú mejor?, ¿Qué puedes dar con ello? Y…¿Cómo te sentirías?

“Tú decides. Tú eliges”

 

Elisa Rodríguez García de Prado