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Tus pensamientos determinan tu realidad

Foto: Brooke Cagle para Unsplash

Foto: Brooke Cagle para Unsplash

Si te das cuenta del discurso de otras personas, tanto en cuestiones políticas, religiosas, pero sobre todo de la vida, cada uno se convence cada vez se convence más de su creencia, vaya ésta en la dirección que vaya. Y tú lo ves desde fuera y dices…¿no se da cuenta de que esto no es así, sino así?

Lo que piensas determina lo que decides, lo que decides determina lo que haces o no haces. Y lo que haces o no haces, determina tus resultados. Así que lo que piensas acaba determinando tu realidad, una y otra vez, y así vas confirmando tu guión, tu creencia. La vida siempre te da la razón. Así que elige bien lo que quieres pensar.

¿Y puedo elegir lo que pienso? Es verdad que muchos pensamientos (la mayoría de ellos) son automáticos, porque empezamos a pensarlos hace mucho tiempo y vamos confirmando nuestra hipótesis una y otra vez. Si quieres cambiar tu pensamiento, primero debes hacerte consciente de él. Como ejercicio, te invito a que, ante una situación que no te guste, que te dé miedo o te provoque ansiedad, hagas un rato de observar lo que piensas con respecto a esa situación. Seguro que encuentras una creencia que es la que verdaderamente te provoca ese miedo, ante la cual tu cuerpo responde.

¡Gracias por leer!

Ana Millán

Respiración y mindfulness

“La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces”

(Proverbio persa)

Foto: Kosal Ley

Para romper el círculo de la ansiedad, empezamos hoy con técnicas sencillas para la sensación física. Hablamos de:

  • Respiración
  • Mindfulness

La relajación es la respuesta antagónica a la respuesta de estrés.

Respiración sencilla 

Te propongo empezar primero conociendo la respiración típica de la ansiedad… Para ello vamos a hacer un ejercicio, y es reproducir la “respiración ansiosa”

1_ Inspira como si quisieras coger todo el aire de la habitación

2_ Espira rápidamente, de una

3_ Repite estas respiraciones 5-6 veces

4_ ¿Sientes la ansiedad? El corazón late más rápido, la presión sanguínea aumenta

El cerebro reptiliano se encarga de la respiración de forma automática. A diferencia del resto de funciones autónomas, la respiración es la única que podemos modificar. Para estimular el nervio vago, que es el que nos ayuda, hablando de manera sencilla, a relajarnos, podemos comenzar con un ejercicio sencillo: inspira en 4-mantén en 6-espira en 4 (espira como si estuvieses echando vaho para limpiar unas gafas). Haz este ejercicio como un entrenamiento, para que se convierta en un hábito, y para que tu cuerpo se acostumbre a relajarse cuando lo necesite.

Respiración diafragmática

Sentado en una silla, observar la respiración.

No la fuerces, sólo obsérvala. No la empujes, no la eches, sólo déjala.

Una vez has observado tu respiración durante un rato, pon ahora una mano sobre el abdomen y otra sobre el pecho. Inspira lentamente llenando de aire tus pulmones, de manera que se eleve tu abdomen, después tus costillas y por último, tu clavícula. Repite este ejercicio durante 5 minutos.

Midfulness

El mindfulness no es una técnica como tal, sino una actitud, un estilo de vida, que heredamos de la meditación oriental y que tiene que ver con prestar atención a lo que hacemos, dentro, fuera y en el presente. Tiene que ver con el amplio concepto de “darse cuenta”.

La sociedad actual pide de nosotros muchas veces un nivel de alerta muy elevado, prestando atención a múltiples estímulos y muy en el futuro, y la ansiedad se trata de este estado de hiperactivación mantenido. Por eso surge el mindfulness, para proponernos ensayar una actitud más consciente, dándose cuenta del momento presente, de lo que estamos haciendo ahora, en este momento.

Permitirse ensayar esta actitud nos reporta un beneficio a corto y medio plazo, rebajando la ansiedad y siendo más consciente de lo que hacemos o sentimos.

Puedes practicar mindfulness mientras tomas café (disfrutando su aroma, su sabor, su temperatura, dándote cuenta de cómo entra en contacto con tus papilas gustativas…) o mientras das un paseo (dándote cuenta de tu estado físico, cómo estas de cansado, cómo se mueven tus piernas, la temperatura…)

Os animamos a probarlas y esperamos que os sirvan.

Si quieres ensayar más técnicas, escríbenos un correo y te informamos.

Ana Millán

SALTO 51 EN CAPITAL EMOCIONAL

En el mes de junio hemos estado en CAPITAL EMOCIONAL con Cris Moltó hablando de la depresión.

CAPITAL EMOCIONAL en un programa de CAPITAL RADIO de crecimiento personal en el que lo más importante es el desarrollo del capital más valioso: las personas.

¿Cuántas veces sentimos que la depresión es un tema tabú? Y sin embargo, ¿cómo se siente uno al escuchar algo sobre este tema? Tal vez tranquilo, aliviado, comprendido, inquieto…

Y es que podemos decir que la depresión es una “enfermedad escondida” en la que suele subyacer un sentimiento de tristeza profunda de manera persistente.

Hay otros síntomas asociados como son sentimientos de vacío, desilusión, culpabilidad,  falta de esperanza, pérdida de interés, o alteraciones de sueño entre otros.  Nuestra propuesta en estos casos es:

1. Cotacta con tú médico y confía en él

2. Recuerda que la paciencia, autoconciencia y perseverancia son fundamentales y todo suma.

3. Continúa con tus relaciones sociales.

Y sobre todo, recuerda tener presente que la depresión se puede tratar y superar. Ahora te animamos a escuchar esta entrevista.

 

Salto 51

De la posibilidad a la realidad

 

Serena

Comienzo esta entrada hoy recordando las palabras de Bert Helinger en su libro Pensamientos en el Camino y es,  que “hacemos con mucho gusto lo que hacemos por alguien que queremos, lo que nos divierte, lo que nos hace felices o nos sienta bien. Y también un trabajo que nos viene de molde, que nos parece razonable y que nos aporta algo a nosotros y a los demás”.

Cómo sabes, en Salto 51 unimos lo mejor de la Psicoterapia, el Coaching y estrategias de Resiliencia, para ayudar a la persona a conseguir sus objetivos y alcanzar un bienestar y desarrollo personal. Trabajamos individualmente o en grupo. Y en esta ocasión, te presentamos y “con mucho gusto”,  nuestra próxima actividad en grupo para conocer más sobre la ansiedad y sobre todo… pasar a la acción estableciendo tu objetivo y qué hacer con ella, desarrollando herramientas y recursos prácticos que puedas llevar a tu día a día.

Sabemos que todos pasamos por situaciones complejas, difíciles, tal vez de extrañezas o en las que simplemente, queremos avanzar, tener nuevos retos o desafíos y, no sabemos cómo. Además parece que a todo últimamente se le llama “ansiedad”.

Por ello, con este programa tendremos dos sesiones de trabajo para:

  • Conocer el mecanismo de tu ansiedad, “darte cuenta” de cómo funciona y cómo gestionarla.
  • Llegar a un estado de bienestar, saliendo de una situación que te bloquea de ansiedad y estrés y, saltando a otra de autoconocimiento, con recursos y sentido.

Te proponemos una parada para poner al día “dónde estás y qué quieres”, entrenando tus capacidades y desarrollando recursos para afrontar diferentes situaciones y saltar a una realidad mejor, sea cual sea de la que partimos. Reserva tu plaza descubrir de dónde vienen tu ansiedad y tus bloqueos, conocer qué aspectos de tu personalidad pueden estar influyendo en tu malestar, gestionar los síntomas, buscar objetivos, sentirte bien y salir fortalecido.

Toma nota… En Madrid, los días  6 y 20 de Mayo, de 17.30 a 19.30 h. Y si necesitas más información, no dudes en contactar con nosotros.

   

Salto 51

De la posibilidad a la realidad

El perfeccionismo, ¿puede ser un problema?

Según la RAE, el perfeccionismo es la “tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado”. Ser perfeccionista es casi una filosofía de vida, que lleva consigo muchos síntomas, como la insatisfacción crónica, los estados depresivos y ansiosos, así como una multitud de problemas psicosomáticos.

“Si con todo lo que tienes no eres feliz, con lo que te falta tampoco lo serás” Erich Fromm. Tiene razón Fromm, por eso los perfeccionistas viven en una insatisfacción crónica y por lo tanto, pese a que ellos buscan la felicidad y la aceptación mediante la mejoría continua, no encontrarán eso sino todo lo contrario, no por parte de los demás, que refuerzan su conducta sin darse cuenta, porque qué bueno es trabajar al lado de una persona que hace las cosas bien, y que muchas veces hace el trabajo por ti. Lo que no se ve desde fuera, a no ser que el otro también sea un perfeccionista, es que el para qué nunca compensará al cómo.

La sociedad también lo valora y lo refuerza, y no es un defecto desde el punto de vista de la productividad, si no un valor. Por eso continuamos, cada vez hacemos a nuestros hijos más “perfectos”, cada vez el nivel de competitividad es más alto, cada vez sabemos más idiomas, tenemos más títulos, nos especializamos más…

No olvidemos que la virtud siempre está en el término medio, y que la felicidad no la encontramos en cómo de perfectas hacemos las cosas, sino en estar satisfechos con lo que hacemos. Quizá hay que darle una vuelta mental a nuestro concepto

La ansiedad a rasgos generales, ¿qué me pasa?

Los significados de ansiedad son muy diversos. Es común definirla como una emoción de alerta, con síntomas asociados de inquietud, desasosiego, nerviosismo, temor, preocupación y miedo a perder el control, todo ello normalmente desbordado, aparentemente fuera de nuestro control.

La ansiedad sin ser un estado prolongado, es necesaria y probablemente la heredamos de nuestros ancestros, se desarrolla como un sistema de defensa del cuerpo ante un peligro inminente que puede ser en ese momento o haber sido en otro anterior y, debido a la circunstancia amenazante para la supervivencia, se ponen en marcha una serie de mecanismos de defensa de nuestro sistema nervioso como la respuesta de alerta, donde se activan los músculos de nuestro cuerpo para  luchar, o huir, en principio para la propia supervivencia. Pongamos que un “hombre de las cavernas” advierte unos rugidos de leones que se aproximan; tiene que decidir huir y por eso todos los músculos de su cuerpo se activan y el sistema nervioso “da todo de sí”. Esta situación corporal se repetirá cuando oiga a lo lejos algo que se le parezca a un rugido de león y, cuando descubra que no lo es, el sistema nervioso y el cuerpo entero volverán al estado “normal” en que estaban antes de oír los rugidos. Esto es la ansiedad.

El problema aparece cuando el ser humano de hoy en día percibe un estímulo que en algún momento de su vida ha derivado en una amenaza para él. La ventaja, o inconveniente, es que los estímulos que tenemos en la sociedad en la que vivimos son infinitamente mayores que en la época “de las cavernas”, y las situaciones que se dan son mucho más complejas y mucho más diversas que entonces. Es por ello que la ansiedad se hace una situación difícil de entender, sobre todo para el que la sufre, porque aparecen una serie de síntomas asociados a unos estímulos que probablemente no sepamos identificar y normalmente son diferentes de unos a otros individuos. De esta manera, hasta que cada uno no advierta cuáles son los estímulos que provocan ansiedad en uno mismo, no podremos actuar sobre ellos.

La ansiedad se trata normalmente con fármacos comúnmente llamados ansiolíticos, y se suele reforzar el tratamiento con antidepresivos. En una primera fase es importante tratar directamente el cuerpo como tal, desde estos fármacos, siempre prescritos por un médico, para poder mitigar los SÍNTOMAS y, una vez que el cuerpo se encuentra más “en calma”, es NECESARIO indagar qué estímulos son los que provocan ansiedad y para curarla, aunque no es cuestión de unos días, es necesario tratar el por qué esos estímulos nos provocan esa sensación que muchas veces nos incapacita. Una vez que se haya tratado esa situación o situaciones, además de dotar a la persona de las herramientas necesarias para mitigar las crisis cuando lleguen, la persona tiene que conocer y tratar de raíz, una y otra vez, el por qué es eso y no otras cosas lo que le provocan esos síntomas.

Hay que “arrancar de raíz” el problema, no sólo “echar pesticidas” o cortarle las hojas al árbol. La ansiedad es sólo la punta del iceberg.

 

Ana Millán Delgado