Las emociones

Constantemente se habla en estos últimos tiempos de las emociones. Se ha detectado la necesidad de que las personas nos hagamos conscientes de lo que nos sucede, antes de que se haya generado un estado de insatisfacción, de estrés, de estados depresivos, etc. La prevención en la salud mental, además de ahorrar muchos costes, se vuelve a día de hoy imprescindible para mantenernos en un estado de bienestar que no suele propiciar el medio, por el trabajo, las conciliaciones, etc…

Para prevenir, debemos conocer. Sabemos que si tenemos un malestar general, con aumento de la temperatura corporal, probablemente tengamos fiebre. No sabemos, sin embargo, o es menos probable, que si sentimos un nudo en el estómago, o en la garganta, nuestra postura corporal se vuelve defensiva y nuestro corazón late más deprisa, lo que tenemos probablemente es miedo.

Las emociones no son del todo un abstracto. En parte lo son porque no es como un hueso roto que se observa mediante radiografía, pero realmente tienen una base biológica, un correlato corporal, un pensamiento asociado y una acción. No son buenas ni malas, lo bueno o malo es la interpretación de la realidad que uno vive; la emoción sólo es un agente informante de esta realidad (o interpretación de ella)

Emoción proviene del latín e-movere (movimiento hacia), y son facilitadores de la acción adaptativa. Por ejemplo, si veo un león que viene a atacarme, siento miedo, y salgo huyendo, o me escondo. ¿Es bueno o malo el miedo? Es miedo. Las emociones han ayudado a sobrevivir a la especie humana, y al resto de especies que aún conviven con nosotros, hasta el presente. Tienen esta función de supervivencia. Es por ello que se ha visto que las personas que reprimen o esconden sus emociones, pueden desarrollar problemas de salud mental, y que a su veces éstos pueden influir en problemas meramente físicos, lo llamado psicosomático.

Se han hecho multitud de estudios para saber cuáles son las emociones básicas, y una de las teorías más extendidas a día de hoy es que existen seis emociones básicas: miedo, tristeza, rabia o ira, alegría, sorpresa y asco o repulsión. Desde mi punto de vista, y basándome en la observación y en la práctica clínica, las principales, básicas, predominantes o más arraigadas son la alegría, el miedo, la rabia y la tristeza. La sorpresa nos sirve para advertir que estamos ante un estímulo nuevo, y el asco o repulsión, para darnos cuenta de la potencial toxicidad de algo. Existen éstas y muchas más, pero estas cuatro que cito son, desde mi punto de vista, las que más prevalecen, por una parte, y por otra,  las que más nos cuesta identificar.

Con este fin, empiezo una serie de post sobre las emociones, ¡espero que os guste!

 

Ana Millán

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