¿Cómo te gustaría “crearte”? Conoce tu MANDALA personal

Puede que estés pensando algo como… “No entiendo la pregunta” “¿Cómo crearme yo?” “Ya estoy creado! “…

Y sí, ¡tienes razón! Ya estás/estamos todos creados; tenemos una vida y un día a día que vamos construyendo, pues la vida, como decía Ortega y Gasset, “es un faciendum: se nos da, pero no hecha” .

Por eso, cada día tenemos múltiples opciones de elegir, decidir, sentir, vivir… cada día podemos crearemos a nosotros mismos. Eligiendo quiénes somos o mejor dicho, quiénes queremos ser, ante lo que sucede alrededor y aquello que pensamos y sentimos en nuestro interior. Y seguramente, tu “yo” más profundo sabe perfectamente cómo te gustaría crearte… ¿lo tienes?

Hoy quiero compartir contigo una sencilla técnica con la que espero puedas recordar esto mismo y es creando tu propio mandala personal.

Para ello, nos situamos recordando que la palabra mandala significa círculo y se usa para reflejar, a través de círculos, valores, creencias, lo que nos identifica, puestos de vista… en definitiva, lo que puedes ser nuestra esencia para con ello definir nuestro “lema” o “credo personal”. Ahora, puedes seguir esta propuesta para construir tu propio mandala.

Tú decides cómo crearte día a día. Salta de la posibilidad a la realidad.

Elisa

Tu soporte social… ¿Cómo es? “Yo tengo personas…”

Foto: Sidharth Bhatia para unsplash

Compartimos hoy nuestra segunda entrega sobre “Fuentes de Resiliencia” ya iniciada y nos detenemos en la siguiente fuente referida al soporte social recibido para entrenar una actitud resiliente, aquella que en definitiva, nos ayuda a convertir las dificultades en potencialidades y a colocar la adversidad en su lugar.

Edith Henderson Grotberg la describe y resume como “Yo tengo” incluyendo lo referido al apoyo que la persona cree que puede recibir, y más concretamente, de otras personas: “Yo tengo personas…”

¿Qué significa este “Yo tengo”? Significa tener personas a mi alrededor…:

En quienes puedo confiar y me quieren incondicionalmente image

Que me ponen límites para que aprenda a evitar peligros y problemas innecesarios

Que me muestran con su conducta la forma correcta de actuar

Que quieren que aprenda a valerme por mí mismo

Que me ayudan cuando estoy enfermo, en peligro o necesito aprender

El ser humano es un ser en relación y se construye y desarrolla desplegando su potencial creando relaciones de encuentro, eficaces con el entorno. Esta fuente pone el foco en las relaciones, no sólo en ellas y en la habilidad para establecer lazos con otras personas, para equilibrar la necesidad de afecto con la actitud de generosidad a otros; también en ser conscientes de nuestros apoyos, cuáles y cómo son, qué percibimos de los mismos… como fuente y factor claves para desarrollar una actitud resiliente ante la dificultad.

La resiliencia en un proceso continuo en el tiempo y también dinámico y variable a lo largo del mismo y según el entorno. Probablemente el contenido de estas fuentes también lo sea y así, observar en que nivel estamos puede ser de gran utilidad.

¿Cómo está tu capacidad de relacionarte? ¿Quiénes son tus apoyos?

Elisa
Salto 51

Tus pensamientos determinan tu realidad

Foto: Brooke Cagle para Unsplash

Foto: Brooke Cagle para Unsplash

Si te das cuenta del discurso de otras personas, tanto en cuestiones políticas, religiosas, pero sobre todo de la vida, cada uno se convence cada vez se convence más de su creencia, vaya ésta en la dirección que vaya. Y tú lo ves desde fuera y dices…¿no se da cuenta de que esto no es así, sino así?

Lo que piensas determina lo que decides, lo que decides determina lo que haces o no haces. Y lo que haces o no haces, determina tus resultados. Así que lo que piensas acaba determinando tu realidad, una y otra vez, y así vas confirmando tu guión, tu creencia. La vida siempre te da la razón. Así que elige bien lo que quieres pensar.

¿Y puedo elegir lo que pienso? Es verdad que muchos pensamientos (la mayoría de ellos) son automáticos, porque empezamos a pensarlos hace mucho tiempo y vamos confirmando nuestra hipótesis una y otra vez. Si quieres cambiar tu pensamiento, primero debes hacerte consciente de él. Como ejercicio, te invito a que, ante una situación que no te guste, que te dé miedo o te provoque ansiedad, hagas un rato de observar lo que piensas con respecto a esa situación. Seguro que encuentras una creencia que es la que verdaderamente te provoca ese miedo, ante la cual tu cuerpo responde.

¡Gracias por leer!

Ana Millán

¡Feliz 2017!

Queremos desearos lo mejor en este nuevo año, ¡que seas muy felices!

Foto: Brigitte Tohm para unsplash

Foto: Brigitte Tohm para unsplash

Los grandes retos están compuestos de otros más pequeños, y la vida se compone de  detalles. Así que os dejamos 12 pequeños propósitos para 12 nuevos meses…¡esperamos que os gusten!

1.Mejora tus relaciones

  • Queda con alguien a quien no ves hace tiempo
  • Llama a un amigo del pasado
  • Deja el móvil en otro sitio cuando estés con amigos o familia
  • Dile a un amigo que es importante para ti

2. Haz ejercicio físico

  • Bájate una parada antes del bus o del metro
  • Ve a pasar un día al campo
  • Da un paseo con alguien de conversación agradable
  • Haz turismo por tu ciudad

3. Toma conciencia

  • Sé sincero sobre cómo te sientes hoy
  • Date cinco minutos para observar tu respiración
  • Reflexiona un momento sobre cómo ha ido el día

4. Da

  • Date cuenta de lo que se te da bien, y ofrécete a tus amigos, a los demás
  • Escucha a un amigo que tiene un problema, sólo escucha
  • Haz una pequeña donación

5. Haz cosas nuevas

  • Prueba ese hobbie que siempre te ronda la cabeza y nunca has empezado
  • Descubre un nuevo camino a casa
  • Prueba una nueva receta

6. Busca tu dirección

  • Ponte una meta importante para ti, no para otros
  • Piensa cómo te gustaría ser el año que viene
  • Disfruta de lo que consigues

7. Cuida de tu cuerpo

  • Duerme media hora más (o menos)
  • Sal y disfruta de la naturaleza
  • Apaga los aparatos electrónicos para dormir

8. Mantén tu mente activa

  • Ve a una exposición cultural
  • Lee un libro de tu género preferido
  • Habla con alguien interesante

9. Practica la resiliencia

  • Piensa en tus herramientas para salir de las crisis
  • Encuentra lo positivo de los cambios
  • Valora tus pequeños esfuerzos para superar los obstáculos del día a día

10. Realza tu emoción positiva

  • Da las gracias
  • Disfruta de los momentos felices
  • Aprovecha momentos de inspiración

11. Acéptate

  • Mírate al espejo y perdónate lo que no es perfecto
  • Entiende por qué eres como eres

12. Toma conciencia de tu propósito

  • ¿De qué formas parte?
  • ¿Cómo contribuyes a la sociedad y a tu entorno?

Tu fortaleza interna “yo soy, yo estoy”

Foto Paulo Vize (unsplash)Con nuestra sentada de hoy iniciamos la entrega de una serie dedica a a la Resiliencia.
Es algo que siempre me ha llamado la atención en el tiempo que llevo estudiando y trabajando en Resiliencia; me parece de gran utilidad y valor y al alcance de todos para ver cómo dar un paso más en ampliar consciencia sobre los recursos que tenemos para desarrollar una actitud resiliente, en situaciones adversas o en el día a día y seguir adelante, conseguir eso realmente importante para cada uno, nuestros sueños, o tal vez, eso que sencillamente nos hace sentir una energía diferente… ¿Te suena?

Tomamos a Edith Henderson Grotberg como referencia, que investiga y organiza los factores resilientes en tres categorías diferentes que denomina “fuentes interactivas de resiliencia” y describe por medio de unas expresiones verbales que parecen hablar por sí solas: “Yo soy y Yo estoy” (fortaleza interna), “Yo tengo” (soporte social percibido) y “Yo puedo” (habilidades en las relaciones interpersonales)

Hoy me detengo en la primera de ellas: “Yo soy, yo estoy”, una fuente que se refiere a la fortaleza interna de la persona, a cómo soy, a cómo estoy y en concreto, a si…:

Soy alguien por quien los demás sienten cariño y aprecio.
Soy feliz cuando hago algo bueno para los demás y les demuestro mi afecto.
Soy respetuoso de mí mismo y del prójimo.
Estoy dispuesto a responsabilizarme de mis actos.
Estoy seguro de que todo saldrá bien

Una fuente muy relacionada con la autoestima y en la que el diálogo interno, el positivo, tiene mucho que decir y hacer. Una vez más, la confianza en el potencial de la persona, en sus capacidades (no sólo por lo que ha hecho, sino por lo que también puede llegar a hacer) resulta clave de éxito. Ahora bien, somos capaces y también… ¡debemos sentirnos capaces!

La resiliencia es una “experiencia personal”, un proceso continuo, dinámico y variable. Te invito a una reflexión sobre esta fuente tan potente y a puntuar o cuantificar cada uno de los factores señalados…

Y para terminar… ¿Qué te ha llamado la atención? ¿Con qué te quedas? ¿Cómo quieres dar un paso más para alcanzar lo importante para tí?

Hasta aquí, esta primera entrega.

Elisa
Salto 51

¿Qué es coaching? Toma oxígeno y conecta con tu mejor “yo”

fotocoaching

Hoy queremos hacer una parada especial. Puede que a veces demos por “sabidos” algunos nombre o conceptos y en realidad, no los tengamos tan claro. En este caso, hoy nos detenemos en el concepto del Coaching y sobre todo, en qué hace que el coaching sea algo “especial”.

Empezamos definiendo el coaching como un proceso que permite impulsar al máximo el desarrollo y la consecución de los objetivos de la persona. Un proceso que permite tomar consciencia de dónde estás, qué es importante para tí, en lo que te quieres enfocar, a nivel personal y/o profesional y descubrir y desplegar tu potencial para vivir desde tu mejor yo.

Muchas son las características que hacen del coaching algo diferente, que sea una metodología de gran impacto y resultados; que sea un proceso y oportunidad realmente de enriquecimiento, crecimiento, maduración y en definitiva… ¡de cambio e impacto! Y es que si una palabra resume el el resultado de u trabajo de coaching es “transformación”.

Aprendizaje, desarrollo, seguridad, responsabilidad, creatividad… son algunas de ellas. Todas ellas importantes. Sin embargo, si pensamos en lo que lo diferencia, le da ese carácter especial o valor añadido, sea el autodescubrimiento lo realmente potente y es que es la propia persona, coachee, la que encuentra y desvela las mejores soluciones o acciones para conseguir sus objetivos.

Al iniciar un proceso de coaching es frecuente que el cliente llegue con una demanda de saber, de que le digan una solución y respuesta a muchos interrogantes… Se quedará así a veces extrañado al obtener como una primera respuesta… “serás tú el que encuentres la forma, el camino”.

Como se suele decir, el coach no es el experto en el tema del cliente pues nadie mejor que él conoce su realidad. El saber del coach es de otro tipo, es la habilidad para desarrollar ese saber y capacidades, de desplegar ese gran potencial de la persona para conectar con su mejor versión, “mejor yo” alineándolo con lo verdaderamente importante para la persona.

Esto es algo que veces cuesta entender o diría incluso, aceptar… Muchas veces nos gusta más o preferimos que nos den la solución y ya; como si fuera una “varita mágica” para rápidamente avanzar, para no tener que pensar más, solucionar todo.., ¿verdad?

Efectivamente, puede que también en un primer momento, sea así más cómodo y rápido; sin embargo a medio y largo plazo y aprovechando todo el potencial de la persona y lo que nos diferencia como seres humanos, lo realmente valioso y duradero, será aquello que hemos descubierto por nuestra cuenta, pues el que hace esto – aunque sea con ayuda (o acompañamiento del coach) quedará interiormente persuadido por su valor y dispuesto para asumirlo, llevarlo a la práctica e incluso a comunicarlo a otros de forma convincente.

Y es esta la gran potencia de un coaching transformador: aquél en el la persona encuentra la clave de música que le hace resonar, le lleva a la acción y es más… lo muestra en su entorno de forma que el cambio es percibido por los demás.

¿Qué te gustaría conseguir?
Tú decides.

Elisa Rodríguez Gª Prado

Desarróllate

Empezamos el curso con nuestro programa Oxígeno. ¿Te apetece trabajar en tu desarrollo? Conecta con tu mejor versión, trabaja en ti, en tus objetivos, con un proceso grupal que se realizará en 4 sesiones, cada tercer viernes de mes, desde Octubre hasta Enero.

fullsizerender

ESPECIAL BIENESTAR

Disfrutar el presente… como una “taza de té”

Depurar
Se dice que “para disfrutar de una buena taza de té debemos estar completamente atentos al presente”. Sólo siendo conscientes del presente, nuestras manos sentirán el calor de la taza. Sólo en el presente aspiraremos el aroma del té, lo saborearemos y llegaremos a apreciar su exquisitez. Si estamos obsesionados por el pasado o preocupados por el futuro, dejaremos escapar la oportunidad de disfrutar de esta taza de té. Cuando miremos el interior de la la taza…¡su contenido ya habrá desaparecido!
Con la vida puede ocurrir algo parecido. Si no vivimos plenamente el presente, en un abrir y cerrar de ojos la vida se nos habrá escapado, o parte de ella… Probablemente habremos perdido sus sensaciones, su aroma, su exquisitez, su belleza y sentiremos que ha pasado con toda velocidad.

“Sentarse y recogerse”
El pasado, “pasado está”. Eso sí, aprendamos de él, asumamos las posibilidades que nos entrega y dejemos atrás esas que nos restan o limitan.
¿Y el futuro? El futuro ni si quiera ha llegado. No perdamos entonces el tiempo del presente preocupándonos por él. Hagamos planes para él sí, con sentido y proyección según lo importante para nosotros.
Igual que con la taza de té, cuando dejemos de pensar en lo que ya ha ocurrido y en lo que todavía no ha pasado estaremos en el presente, podremos vivirlo con atención y experimentando la alegría de sentir ese momento.

¿Cómo?
Escoge uno o varios momentos al día para sólo sentarte y recogerte. Practicar la escucha y atención a uno mismo puede ayudarnos a re-centrarnos y recuperar la visión del asombro, dónde desde la sorpresa inicial todo guarda algo por descubrir, admirar, disfrutar.
¿Dónde estás poniendo tu atención? ¿Con qué te comprometes?

 

Salto 51. De la posibilidad a la realidad

¿CUÁNTO HACES DE LO QUE PIENSAS?

Pensar y hacer

A veces pensamos en hacer algo que finalmente hacemos o tal vez que no llegamos a hacer; otras hacemos cosas y luego pensamos en lo que conlleva… Con esto en mente, hoy quiero compartir una reflexión sobre el concepto de “autotraición” que hace el Instituto Arbinger en su libro “La Caja” y cómo nos afecta.

Empiezo recordando cómo este Instituto define “autotraición”: un “acto contrario a lo que siento que debería hacer”.

¿Qué implica? Fundamentalmente, la autotraición nos conduce al autoengaño. Cuando me traiciono a mí mismo, empiezo a ver el mundo de una forma que justifica mi autotraición. Y viendo un mundo autojustificado, distorsiono mi visión de la realidad. Esto tampoco me permite centrarme en resultados y puede ser causa de falta de motivación y compromiso, estrés, problemas de comunicación, malas actitudes, conflictos, falta de responsabilidad…

¿Cómo salir así de ese estado? Comparto algunas propuestas que resumo en una sencilla ecuación de tres verbos o variables de acción:

Mirar x Aceptar x Hacer

Mirar... Sí y… ¿A quién?
Primero, una parada para mirarse a uno mismo y no tratar de cambiar a los demás. Puedo cambiar “yo”; también puedo apoyar a los demás para que cambien si quieren y recordando, que no les puedo cambiar; sin embargo, sí puedo escucharles, respetarles, ponerme en su lugar…

Segundo, mirar y concentrarse en cómo ayudar a los demás. No enfocarme en si los demás me están ayudando. De nuevo mira qué es lo que puedes hacer tú, cómo y cuándo. Además esto ayuda a desarrollar la base de la inteligencia emocional, siendo capaz de ponerse en el lugar del otro, ampliando consciencia, empatizando, regulando emociones y desarrollando la capacidad de relación con otros.

Aceptar… ¡Dejar de resistirte a los demás!
No “enfrentarse” a los demás. «Enfrentarse» a alguien tiene la misma deficiencia básica que tratar de cambiarlo y es también otro modo de seguir culpabilizándolo. Transmite la culpabilidad que yo tengo por esa autotraición. En el momento en que dejamos de resistirnos a los demás, liberamos los pensamientos y sentimientos autojustificadores y desde ese inicio de aceptación podemos pasar a la acción, compromiso y responsabilidad.

Hacer... ¡Ocuparse sin preocuparse!
Como dice Stephen Covey, “las personas proactivas son las que se ocupan de los problemas mientras que las reactivas se preocupan por ellos”. Sólo así ampliaremos nuestro círculo de influencia e impacto personal. Esto nos lleva a tomar decisiones y elecciones, superar esas barreras que a veces nos cuesta “saltar”; conseguir resultados diferentes, tratar de ser mejor.. Y también a pedir disculpas si es necesario para seguir adelante, tratando de ser más útil para los demás en el futuro.

La vida nos persigue; como un río que atraviesa el campo, ayudándonos a desarrollarnos, a ser más plenos… No podemos engañar a la vida, a la vez que no podemos evitar experiencias básicas de miedo, alegría, ira, tristeza…. tampoco podemos engañarnos a nosotros mismos. Nadie escapa a esas experiencias, pero cada uno sí desarrolla su camino para entenderlas y relacionarse con ellas. Y el camino, siempre es y será, ¡tuyo!
Tú decides.

Elisa