4 claves para mejorar tu respuesta a la adversidad

Resiliente, resistente, fuerte…

Se habla de personas resilientes, organizaciones resilientes, otras que resisten… tal vez llegando también a confundir términos.  ¿Sabes qué es realmente lo que significa “resiliencia”? ¿te gustaría tener algunas herramientas para mejorar tu respuesta a la adversidad? Si tu respuesta es “sí”, toma buena nota del post de hoy junto con mi reflexión de la semana.

Para ello, empiezo con algo de introspección… ¿cómo te sientes en situaciones difíciles o adversas? ¿esas en las que parece todo es “horrible” o se vislumbra a priori dificultad y poca positividad? puede que ahí sientas diferentes energías, tal vez rabia, nerviosismo, tristeza, …. cualquiera que sea esa emoción, te empezaré diciendo.. dale permiso, déjala surgir y fluir. Aunque al principio te cueste entenderlo, es el primer requisito necesario para dar un siguiente paso y pensar en un plan, ya sea tu estrategia o qué recursos que tienes vas a poner en juego para salir de ahí.

¿Qué es la resiliencia? El IER (Instituto Español de Resiliencia) la define como la capacidad de afrontar la adversidad creando recursos psicológicos para salir fortalecidos y alcanzar un estado de excelencia profesional y personal”. 

Es una definición que me gusta… ¡clara y concisa! Se refiere a potencialidades en cuanto a capacidades, a crecimiento al afrontar dificultades, a excelencia… En definitiva, a convertir las dificultades en potencialidades y no sólo resistir, la Resiliencia supone dar un paso más allá, para crecer ante la adversidad.

¿Qué situación puedes recordar que después de haberla vivido y/o superado te hayas sentido diferente, incluso te encuentres mejor tras esas experiencias? Puede que hayas encontrado hasta nuevos significados y sentidos que han marcado un antes y un después. ,Si es así,  ¡enhorabuena!. A eso se refiere la réíslineica. Si todavía no has llegado a ese punto, mira estas pequeñas claves para tener más recursos cuando te encuentres en estas situaciones.

Primera clave: Libertad…

¿Qué me mueve? Tal vez libertad, elección de respuesta o quizás “cierto victimismo”, “sacar partido” a estar mal… ¿Qué quieres hacer tú?

Segunda: Memoria…

¿Con qué recuerdo me quiero quedar? En la memoria puedo encontrar mi mejor amigo o mi mayor enemigo, yo soy protagonista y dueño de cómo recuerdo el pasado.

Tercera: Mirada…

Porque la mirada tiene un poder… ¡impresionante!, elegir el tipo de observador que quiero ser ya genera un gran empoderamiento y libertad al decidir cómo voy a mirar, cómo veo la botella (¿está “medio llena? ¿está medio vacía”?…) y además me va a ayudar a colocar la adversidad en su lugar.

Cuarta clave: Humor…

Una vez más, ¡sí! ¿Cómo te sientes cuanto te permites sacar el niño que llevas dentro o cuando ríes con ganas? Ese entusiasmo, optimismo y esperanza también juegan un papel clave.

Estos cuatro elementos están muy relacionados con el temperamento y la actitud personal. Recuerda también que en todo caso, se pueden desarrollar o tratar de tenerlos muy presentes en el día a día, porque sólo cambiar la actitud ante algo que tal vez, no podamos cambiar… ¡es ya una posibilidad!

Además el poder de las personas que son tus apoyos, esa red de aliados es realmente potente e impresionante. ¿En quiénes te puedes apoyar?

De ahí, que mi cita escogida para esta semana tenga mucho que ver con ello y desde aquí agradezco a una amiga y persona realmente especial para mí, que justo ayer la compartía conmigo. Gracias de nuevo.

Elisa

Fundadora SALTO 51

De la posibilidad a la realidad

 

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